Héroes anónimos

Héroes anónimos

Dimitris PikionisLas casualidades son parte fundamental en los grandes logros. Tengo un amigo que yendo en bici a última hora de la tarde paró junto a un muro y vio que las traviesas que le hacían de sustento empezaban a arder.  Gracias a su hallazgo casual evitó un incendio y este hecho le convirtió en un héroe anónimo.

Nuestra arquitectura está llena de esos héroes anónimos, arquitectos que guiados por su experiencia y formación han sido capaces de conformar sin estridencias unas ciudades dóciles y serenas que nos invitan a vivir.

Si no estáis ligados al mundo de la arquitectura los nombres de estos profesionales os resultarán desconocidos, ya hablé de alguno de ellos en algún post anterior, su manera de ver y entender la sociedad y sus necesidades nos han mostrado el camino a los arquitectos actuales y nos dan una lección diaria de hacia dónde dirigirnos.

Tuve un profesor en la Escuela que nos pedí a referencias cultas para nuestros proyectos, de forma jocosa indicaba que una referencia, para ser culta debe estar validada por el paso del tiempo. El arquitecto debía estar muerto, pero bien muerto, no eran de buen gusto los proyectos de revista que llaman nuestra atención con colores y montajes que pueden ser fuegos de artificio.

De esa manera, casi por casualidad conocí a Dimitris Pikionis, el arquitecto griego encargado de reordenar y reconstruir los accesos de la Acrópolis de Atenas con un trabajo casi de cirujano.

Para enfrentarse a un proyecto en el que la Historia es pieza fundamental, Pikionis se basó en la idea del movimiento continuo formalizado mediante dos caminos uno más directo que guía al visitante hasta las puertas de la acrópolis y otro que lleva de manera más tangencial y que se recrea en el paisaje y en las formas contenidas en él, mediante unos pavimentos que son parte central del proyecto y que son “un collage de pasado y presente, un diálogo abierto con los monumentos, el paisaje y el tiempo”.

Para ellos utilizó material procedente de derribos de edificios de Atenas, poniendo al mismo nivel restos históricos con elementos cerámicos sin ninguna relevancia, un pavimento que a veces se eleva para convertirse en un muro  y otras veces se desvanece dejando ver la tierra borrado de esa manera cualquier distinción entre horizontal y vertical.

Todos los elementos se disponen minuciosamente para conducir al espectador al conjunto arquitectónico. La vegetación juega igualmente un papel importante, mediante masas que equilibran cuidadosamente lo construido.

De esta forma, y casi por casualidad, puedes llegar a la Acrópolis caminando sobre la Historia gracias a  uno de estos héroes anónimos.