Lo cotidiano

Lo cotidiano

En ocasiones tendemos a no valorar lo que tenemos en nuestro entorno más cercano, lo cotidiano hace que aquello de lo que disfrutamos a diario se vuelva telón de fondo y pierda su valor convirtiéndose en mero espectador de nuestras vidas.

Por suerte aquí en Cercedilla, disponemos de una de esas bellas piezas que se ha convertido en un referente de la arquitectura madrileña contemporánea, el umbráculo y las piscinas de las Berceas donde los arquitectos  Javier Vellés y María Luisa López Sardá hicieron uso de los recursos que tenían a su alcance para conformar una maravillosa pieza que reverbera el bosque que lo rodea.

El encargo proponía hacer una instalación que atrajera a los excursionistas para que se reunieran en un lugar, en vez de dispersarse por el monte público, así sería más fácil controlar el comportamiento de los que deterioraran el bosque o las negligencias de los que pudieran provocar los temidos incendios. Para ello proponen construir una piscina, unos vestuarios, un botiquín, un merendero y un almacén de venta de leña para las barbacoas.

El emplazamiento es un maravilloso bosque de pinos silvestres en la ladera meridional de la sierra de Guadarrama, encima de Cercedilla. Tras unos primeros momentos de incertidumbre, se dispone finalmente a media altura de la ladera en un lugar utilizado como punto para comer al aire libre al otro lado del arroyo, orientando a sur.

Lo que en un principio se preveía como una pequeña cabaña de madera finalmente se convierte en la construcción de un gran umbráculo en el que aparecen la piscina, vestuarios y los almacenes sumándose al merendero; y que consigue racionalizar las relaciones de luz y sombra que se reproducen en el monte en las zonas de clareo y las zonas de bosque a través del uso de la madera como referente y el vacío como valor fundacional.

El proceso de aproximación al edificio, desde la cota inferior, permite tomar consciencia de los diferentes niveles a los que la construcción de madera da respuesta. Mediante un entramado de tres niveles apoyado en una retícula de pilares, se disponen los diferentes usos requeridos, quedando la piscina en el borde inferior, y resultando como gran espacio de sombra el nivel intermedio en el que cohabitan la madera y el terreno moldeado de manera aterrazada.

La cubierta y sus elementos, se libera de cerramiento y cubrición salvo en los espacios cerrados de los edificios-vagón, en los que planchas de plástico translúcido permiten el paso de la luz.

La utilización de la madera no es sino una posición respecto al terreno en el que el edificio reposa destilando ligereza y respeto, limitando el descontrol en el uso del monte; y en el que se produce una continuidad del bosque natural y el ”bosque” artificial que recrea el umbráculo con el vacío como razón de ser.


Año: 1976-79
Superficie: 1.060 m²
Lugar: Las Dehesas, Cercedilla, Madrid

 


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