La arquitectura serena

Casa Ugalde

La arquitectura serena

Categoría: Blog del Arquitecto

“La casa no es propiedad de la persona para la que se hace (…) la casa es propiedad de la gente que se pasea, de todos los ciudadanos, y por eso digo que el arquitecto, por encima de todo, debe dar a las obras una cosa: serenidad. Dentro de la serenidad hay orden, algo que no inquiete, porque las cosas que inquietan cansan.”

 Extracto del libro Conversaciones con J.A. Coderch de Sentmenat escrito por Enric Sòria en 1.979.


La arquitectura está llena de estridencias, gritos caóticos que nos importunan desde cada rincón de nuestras ciudades, exclamaciones que buscan sin decoro mostrarse impúdicas a los ojos del espectador más o menos avezado. Se podría decir que son cadáveres, reminiscencias de un pasado en el que la marabunta y la abundancia permitían prácticamente cualquier obscenidad, la formalización absurda de las ideas más peregrinas que el arquitecto de turno plantease.

Esto no es un problema del star system, todos en mayor o menor medida hemos sido culpables de estas aberraciones, todos tenemos nuestros pequeños monstruos. El problema de la arquitectura es siempre el mismo. Las obras sobreviven a sus autores y años después nos miran desafiantes, para recordarnos nuestras miserias.

Las personas se han acostumbrado a estas estridencias, a caminar entre distorsiones que les llevan al desaliento.

Es por ello por lo que la profesión del arquitecto es hoy en día más imprescindible que nunca, no podemos volver a cometer los mismos errores que hoy nos atormentan.

Y para poder entender hacia dónde nos dirigimos es importante pararnos un momento a escuchar lo que nos cuentan aquellos que saben mucho más que nosotros.

Todos tenemos libros de cabecera, pequeñas joyas que en un momento de nuestras vidas se cruzan en nuestro camino y no nos abandonan nunca más. Esto es lo que me pasa a mí con este libro que recoge las conversaciones entre José Antonio Coderch y Enric Sòria.

Lo encontré casi por obligación hace ya años cuando empezaba tímido a enfrentarme a mi primer trabajo en la Escuela de Arquitectura. Es un libro sereno, mayúsculo pese a su brevedad, en el que a través de las transcripciones de las conversaciones entre estos dos arquitectos nos muestra una forma de entender la arquitectura, de comprender la importancia del reposo y que el paso del tiempo permita madurar las ideas.

Hablan un poco de todo, de arquitectura y de la vida, aunque ambas cosas en cierto sentido son lo mismo.


Deja un comentario